Yemayá

"Quizás volvamos a ser"

Omi o Yemaya. Yo soy hecha de una brujería, de una brujería que no se encuentra ni en la botánica ni en el altar ni entre la cosquilla que hace la tela blanca por encima de mi piel negra. Un día cayó una lágrima por mi cachete canela y aterrizó en mi labio achiote. Fue mi lengua la que se enteró que soy hecha de una brujería. Que soy hecha de una brujería que hace que mis lágrimas sepan a algo tan fornido que la admiramos por su fuerza y la respetamos por su belleza. La diosa de los siete mares.

Omi o Yemaya. Lágrimas de agua de sal, mi cuerpo lleva pedazos del mar atlántico. Mi cuerpo es un mapa bien arreglao pero sin rutas, igual que el oleaje de Yemaya. Mi piel me lleva a todas las playas caribeñas de arena negra. Mis caderas anchas me llevan a donde el olor de caña reside entres las ráfagas del viento. Y mi pelo rizo me lleva a las cumbes montañosas de Venezuela y las favelas de Brasil. Pero más allá del agua al que salgo corriendo y abrazo, mi esencia me lleva a un continente de miles de tribus y de muchísimas no soy de ninguna.

Omi o Yemaya. Cada vez que hundo los pies en su arena, los dedos de mis dos pies negros recuerdan que entre la mezcla de caracoles y vidrio y sal de mar, esa arena que tanto reconocemos como felicidad, como un sábado soleado sin compromiso alguno, como un cumpleaños de bailadores pobres, esa arena está hecha de los huesos de los negros que se tiraron de las carabelas antes de llegar a la costa, a la cual me lleva mi piel negra caribeña.

Omi o Yemaya. Yemaya es cada vientre negro que pare negros tras negros en un mundo que odia a los negros. Por meses ese oleaje materno se puso a protegernos. Nacemos y renacemos en tierra desconocida, tierra violenta, pero con ojos que se fijan en el agua que aún traumatizado nos parió. La vista del mar no es nombre de hotel ni condominio para ricos, ni es “resort and casino”, no es Viejo San Juan. Es La Perla, la vista del mar es el barrio, la favela nos recuerda, me recuerda que como el mar lleva flores de la costa de Africa del oeste, nosotros también llevamos una belleza que ni hemos conocido.

Omi o Yemaya. Yemaya es hija de la profundidad de Olokun. Iba Olokun fe mi lo re. Olokun es el único que sabe de los miles de secretos de la profundidad de la muerte y de la salud que ni los buceadores más atrevidos se pueden enterar. Llevo poemas que nadie ha escrito, canciones que nadie ha cantado y traumas que nadie ha trabajado.

Omi o Yemaya. Yemaya es hermana de Oya y de Ochun. Y cuando se unen hermanas, cuando se solidarizan todas las partes de nuestro ser, la dulzura igual que la fuerza, la sabiduría igual que la inocencia, la rabia igual que la tenacidad, se forma un huracán de sanación.

Omi o Yemaya. Las aguas de Yemaya llevan historias de amor y de resistencia. Recordamos y reconocemos. Las aguas de Yemaya nos hace volver y re-volver. Quizás el agua de Yemaya nos devuelva a nuestros seres originales.

- Dorothy "Chachi Yaniré" Bell Ferrer

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